Diamantes

Cada una de estas características del diamante tiene una gran importancia en su joya. A la hora de comprar una joya ha de tener en cuenta todos y cada uno de los factores que estudia la gemología en relación a la gema preciosa más valiosa del mundo, estas características nos da la respuesta a la calidad del diamante.

Guía de los Diamantes, las 4Cs

Los diamantes desde un punto de vista gemológico se caracterizan por las denominadas 4C. Estas son, en su término inglés, el CARAT (peso), COLOR (color), CLARITY (pureza) y CUT (corte o talla). No obstante existen otras características que son de vital importancia a la hora de seleccionar la gema que deseamos, y por tanto definir la calidad. Entre ellas están la existencia o no de fluorescencia y la calidad de la talla en sus tres aspectos más importantes: simetría, pulido y proporciones. Un diamante nunca se puede valorar por una única característica, el valor de esta gema la da el conjunto de todas ellas. Para una mayor claridad se exponen a continuación cada uno de los aspectos mencionados con anterioridad para definir con claridad la denominada características diamantes:

Calidad de los Diamantes:

No podemos confundir aspectos individuales de las 4 Cs con las características gemológicas pues será el conjunto de ellas la que de valor a esta gema. A título de ejemplo el peso no determina si el diamante es bueno o no, simplemente nos aporta un aspecto que en función de sus otros parámetros nos aproximará a establecer el precio.

Peso

El peso se expresa en Carat (cts), aunque de manera más coloquial utilizamos la palabra quilate. Un carat (cts) son 0.20 gramos. La unidad más pequeña utilizada para representar el peso es la centésima, siendo que cien centésimas es igual a un kilate, es decir, una centésima de quilate la representamos en 0,01 cts o quilate. El peso debe tener su correspondencia con la medida. Si se cumple la relación peso-medida es un indicio de que la calidad de talla es correcta. La Calidad de la Talla es uno de los aspectos que cada día tienen más importancia. No podemos determinar que un diamante es bueno porque su color y pureza sea extraordinaria; si tiene una mala talla su valor bajará por cuanto el mercado cada día exige más una calidad de talla extraordinaria, mínimo VERY GOOD en sus tres apartados fundamentales (simetría, pulido, proporciones). En el siguiente cuadro podemos ver, de manera indicativa, la relación peso-medida para la talla brillante. Estas características son de suma importancia a la hora de saber si la talla nos aportará una buena calidad y por tanto que permita un brillo intenso.

Color

El color más valorado es el no color. Cuanto más se acerca un diamante al incoloro, mayor es su valor. A pesar de ser los que más estamos acostumbrados a ver, los diamantes incoloros son extremadamente raros. El color en los diamantes es causado por las impurezas y los defectos estructurales en su formación

De la N a la R están los de color amarillo muy claro y el resto de color amarillo claro. Existiendo diferentes escalas para determinar el color de esta gema preciosa, en este apartado hablaremos de la escala de colores más extendida y reconocida mundialmente, la establecida por el Instituto Gemológico Americano. El Color se establece a través de la comparación con una escala patrón. Por lo general los gemólogos tenemos un testigo denominado masterstone con los colores según la GIA con el fin de determinar esta importantísima características gemológica. Estos colores van desde el más blanco hasta el más amarillo. Al hacer un diamante el análisis se realiza con diamantes testigo y se clasifica según color. La GIA estableció una escala a través del abecedario, siendo el color D el más blanco y la Z el más amarillo. Cuanto más blanco sea tendrá más valor en el mercado a igualdad del resto de características. Aquellos que van desde la letra D a la F se consideran incoloros, de la G a la J casi incoloros, desde la K a la M sobresale un cierto tinte amarillo, a partir de ahí los tonos amarillo canario se van acentuado y los precios bajan con fuerza.

En la tabla anterior podemos ver los colores más comunes, siendo éstos los más empleados en el mundo de la joyería. Aquellos que van de la letra D a la H son reconocidos como de gran calidad por el sector de la Joyería, aunque color I y J se utilizan por tener un color muy próximo al blanco. En todo caso no podemos confundir la escala GIA de tonos amarillos con los denominados FANCY COLOR. Estos últimos son muy escasos y difíciles de encontrar. Los colores fancy se basan en algún tipo de inclusión muy rara que le da tonalidades azules, rojas, amarillas, naranjas …etc. Debido a su escasez son realmente caros, siendo pocas las joyerías que pueden acceder a este tipo de gemas como consecuencia de su precio y los pocos clientes existentes que pueden permitirse pagar cantidades tan elevadas. En la siguiente tabla insertamos los colores utilizados en la media y Alta Joyería:

Pureza

La Claridad, o Pureza, es otro aspecto a destacar. Cuantas menos inclusiones (impurezas) tenga un diamante éste será más valorado (siempre teniendo presente el conjunto de todas las características gemológicas). Desde un punto de vista gemológico, y en lo relativo a la pureza, la calidad/pureza es analizada con lupas de 10 aumentos (y otros instrumentos gemológicos), siendo este tipo de lupas las que oficialmente determinan la pureza (ni menor o mayor aumento). Si con lupa de mayor aumento vemos inclusiones en ningún caso se caracteriza si las mismas no son vistas a 10 aumentos. El análisis se debe de realizar bajo condiciones idóneas de luz. Se considerará que es PURO cuando bajo las condiciones indicadas carecen de inclusiones. Los grados de pureza por tanto están determinados por las inclusiones existentes así como por la localización de éstas en la gema. De izquierda a derecha podemos observar en el cuadro adjunto los diferentes grados de pureza existentes, siendo el denominado FL (Flawless) el más puro, y los clasificados como I1-2-3 (PIQUE) los menos puros.

Pureza de los diamantes

Talla

Este apartado lo podemos dividir claramente en dos aspectos básicos. Por un lado tenemos la Calidad de Talla y por otro la Forma, la primera influye en la calidad del diamante tallado, la segunda está referida a la forma física en la que está tallado (talla princesa, corazón, brillante …etc). Es bueno aclarar esto por cuanto no todo el mundo hace esta diferenciación, no pudiéndose confundir al ser dos cuestiones distintas. Por tanto, considero necesario hablar por separado de ambos aspectos. – Calidad de Talla: En la actualidad el mercado del diamante valora cada vez más la Calidad de Talla; no conviene olvidar que en base a ésta tendrá más o menos brillo, siendo sin duda uno de los aspectos más valorados por el consumidor. Al tallar se han de tener en cuenta aspectos tales como la forma que tiene originalmente en bruto y qué peso nos permite obtener una vez tallado. Por lo general un diamante pulido tiene un peso de entre el 25 y el 35% de lo que era en bruto originalmente. Por tanto el tallador, junto con el propietario de la gema, han de estudiar la gema en bruto y ver cómo se habrá de tallar para sacar la máxima rentabilidad.

Sin duda habrá que tener en cuenta que cuanto más pese su valor será mayor, por tal motivo hay quienes prefieren sacrificar la calidad de talla en beneficio de un mayor peso. No obstante dicha práctica cada día va a menos por cuanto, y como se ha dicho, una talla excelente tiene un precio más elevado que uno de inferior calidad, por tanto el diferencial que pierde por un menor peso al tallarlo adecuadamente compensa la pérdida de peso. Desde el punto de vista gemológico la talla se realiza teniendo en cuenta tres características fundamentales: LA SIMETRIA, EL PULIDO y LAS PROPORCIONES. Éstas en su conjunto hacen que el diamante tenga más o menos brillo.

Conclusión sobre la adquisición de un diamante: Al adquirir una gema tan singular tenga presente las 4 Cs.